The Godfather fue la primera película que ví de Coppola, en un cine de la ciudad de Belgrado. Yo tenía 8 o 9 años y mi madre insistía en llevarnos a ver cosas para adultos que a la verdad nos aburrían bastante a mi hermano y a mí. De cualquier manera la famosa secuencia del caballo muerto en la cama de uno de los personajes se quedó muy cercana en mi memoria y años después cuando elegí ver la peli, entendí muchas cosas que antes me habían pasado inadvertidas.
Desde entonces he seguido la carrera de este hombre como la de ningún otro director de cine. La mayoría de las cosas que ha hecho me gustan, aún aquellas que han sido rotundos fracasos de taquilla, además de llevarlo a dilapidar en esos proyectos gran parte de su fortuna personal.
Como ejemplo, una breve cronología de altos y bajos:
1972 The Godfather (two thumbs up)
1974 The Conversation (two thumbs down)
1974 The Godfather. Part II. (two thumbs up)
1982 One from the Heart (two thumbs down)
Casi que financiaba un desastre con lo obtenido en un éxito anterior y de nuevo a empezar de cero.
No obstante las opiniones de críticos, entendidos y público, me gustan los desaciertos de Francis.
Gracias a One from the Heart conocí a Tom Waits y no es un dato menor en el compartimento musical de mi bolso amarillo.
La banda sonora original de esa peli es el primer disco que compré en Amazon, que para los que hemos vivido detrás de la cortina de hierro es algo relevante.
The Conversation sigue siendo una de mis pelis favoritas; oscura, sórdida y perturbadora como pocas.
Rumble Fish es la mejor peli en la que ví a Mickey Rourke.
La historia Life without Zoe de New York Stories, me encantó, aún cuando fue la que peor suerte corrió de las tres.
Podría seguir citando, con el riesgo de aburrir a los que por acá pasan a cada rato.
Coppola resume su actitud como hacedor de películas en una frase, a propósito de la falta de presupuesto, cuando rodaba Apocalypse Now.
Okay, antes de caer al abismo, hagamos de esto una gran película.