Voy a publicar tu foto en la prensa (bis)

El salón estaba afuera, en el patio de la enorme casa. Pero en realidad era como una parte separada de ella con su propia cocina y un baño. No tenía techo, muchos árboles rodeaban el área embaldosada, donde también había bancos y mesas, de esos que se hacen con cemento y venecitas. La casa blanca le llamaban y no por ninguna semejanza con la realidad. Sólo por eso; su color era (o todavía es) blanco.
Esa noche el patio de la casa blanca se iluminó con las luces de una fiesta. Los primeros llegaron cerca de las diez de la noche cuando todavía la música que sonaba era tímida y no invitaba a bailar.
Una hora después los asistentes se multiplicaron y cerveza en mano movían sus cuerpos acompañados o no, al son del son, que no por gusto «es lo más sublime para el alma divertir».
Alejandro delgadísimo, viejo amigo de mi hermana se me sentó al lado después de dejar a su compañera de baile, unas mesas después de la ceiba grande.
– ¿Te cansaste? ¿Te traigo algo de tomar?
– Dale, estoy sediento.
Nos sentamos a tomar las dos cervezas que conseguí y fue cuando empezaron a escucharse los hits bailables del momento.
La compañera de Ale se había ido o al menos no se la veía cercana.
– ¿Bailamos?
– Sí, pero mira que yo no soy muy buena.
– Si tú eres hermana de Cuca, sabes bailar bien. Vamos.
Una pieza, la otra y todavía una más y yo bailaba como una experta en los brazos de Alejandro. Creo que pasaron cinco cambios o seis y ahí seguíamos dandole vueltas a la plataforma principal, sin nadie más alrededor nuestro.
La síncopa cadenciosa de la canción de Los Van Van, nos sorprendió abrazados y besándonos, agradecidos por tan perfecta sincronización.
Siempre que escucho ¡Qué sorpresa!, recuerdo esa noche y a Alejandro, que hoy es padre de familia, sigue siendo un excelente bailador y amigo de mi hermana.

Qué sorpresa por Los Van Van. Lo último en vivo, 1994.

A Alejandro Pila, con cariño

Cambio de rubro

Muchas veces ha pasado por mi cabeza la idea de hacer otra cosa para ganarme los frijoles. Y cuando digo otra cosa es otra cosa; algo que no tenga que ver con mi profesión, que por cierto me gusta y de la que no reniego en absoluto.
Desde hacer de freelance hasta la empresa propia, pasando por asociaciones con amigos o excompañeros de trabajo y hasta con familiares.
Pero casi siempre hay un adelantado a mis ideas.
En la película You’ve Got Mail, Kathleen Kelly atendía personalmente su librería de excentricidades, bastante cerca de como me gustaría hacerlo a mí. Otra película, Before Sunset, tiene escenas en un café al que tuve la suerte de ir hace poco más de un año y que es también una vieja idea de lo que en ese terreno me gustaría emprender.
Hace sólo unos días conocí este lugar, acá no más, cerca de donde voy a la mañana a diario y terminó de echar por tierra mis aspiraciones de originalidad en esto de cambiar de profesión.
Recomiendo mucho esta casa que se dice llamar Cualquier verdura.

M(eme)

He googleado un poco tratando de buscar una definición clara de qué es un meme. Es un término que en este lado del mundo no se menciona mucho, pero intuyo que en España sí y de allí viene la causa, el pretexto de este post. En particular desde Zaragoza.
A partir de este momento, dejo constancia y por primera vez en Mírame bien del meme número 1 del 2009.

1- Nombrar el blog que te ha concedido el premio.
Jácaras reales es un lugar de obligada consulta. Mi amigo José Miguel (¿me permites llamarte de esa manera?) es de una sensibilidad para el cine y la música, sobre todo el jazz, que envidio. Es por eso que vuelvo y vuelvo y cuando termino de leer un post me sonrío.

2- Enumerar seis cosas que te hacen feliz.
– Desayunar.
– Ir de la mano de Ana al colegio por la mañana.
– Los martes y jueves a la noche.
– Reir.
– Compartir en semisilencio un libro, una canción, una película o la cena de martes y jueves.
– Trabajar.

3- Elegir a cinco amigos que sigan pasando el premio.
Me voy para quedarme, amigo entrañable, cercano, tangible, que pronto va a ser papá y por lo cual me alegro tanto como él y su novia.
¿Querré hacer ese viaje?, un reencuentro tantas veces soñado y que por esas cosas que pasan se dió justo el año pasado.
Ele de Lauk, la sofisticación, la elegancia y aunque no siempre comparto sus opiniones, voy y vengo a diario de ese lugarcito tan singular que ella tiene.
Chapaleando barro, porque siento que si alguna vez nos encontramos con Manón, vamos a estar charlando mucho rato.
Sin plan preciso, triste, pesimista, desconsolado y del mismo barrio que yo.

No puedo asegurar que el meme tenga continuidad en mis cinco amigos, pero no importa. Al final esto es, como dije antes, un pretexto para dar gracias.
De yapa, fuera de concurso también incluyo a mi amigo el del gruyère, el del caminito, el de los 1017 cuentos.