Un cuentecito

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.

El insomnio por Virgilio Piñera. Cárdenas, Matanzas, 4 de agosto de 1912 – La Habana, 18 de octubre de 1979.

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3 comentarios en “Un cuentecito

  1. Además de persistente, el insomnio es muy vacilón. Siempre se queda hasta la hora en que hay que levantarse. Ahí le cede su puesto al sueño más profundo.

    Muy bueno este microrrelato

    Besos

  2. Hm.
    Es mucho más de lo que parece, el relatito. Cuando no podemos dormir, a veces pensamos cosas raras…No dormimos porque algo no nos deja dormir, y el recurso de este pobre tipo no es tan extraño.
    En fin…
    …me pegó mal…

    Besos igual!

  3. Menos mal Muzzio que manda besos igual.
    Alís el insomnio es un hijo de …., seguro usté sabe, no?

    Besos a los dos. Gracias por pasar.

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