Hey Marty!

“Te estoy hablando de una ópera, Marty. Las peleas serán como las arias. Sólo tú puedes convertir esta historia en una ópera del Bronx.”
— Robert De Niro. A propósito de Raging Bull.

Muchos de esos pichones de italianos dieron gente de cine. Nombres hay, hasta para hacer dulce. En eso pensaba, durante el insomnio de las cuatro de la mañana. Y porque anoche vimos Hugo, de Martin Scorsese.
Siempre atento a eso de las raíces, del arraigo y de donde venimos, sus películas van desde la ficción, pasando por Raging Bull que es mi favorita, para luego llegar a esos excelentes documentales sobre la historia de la música norteamericana y sus ascendentes. Regreso una y otra vez a cualquiera de las siete películas de ese proyecto, con el mismo placer con que las descubrí, hace más de un año.
Pero no quiero perderme en la digresión, quiero volver a la frase de hace un rato, retomarla; anoche vimos Hugo.
Desde niña sentí mucha curiosidad por los aparatos. Me enmiendo: por el interior de los aparatos. Esa curiosidad que me agarraba fuerte y metía mis ojos y mis manos adentro de cuanta cosa llamaba su atención. También fueron pasto de ella algunas ranas y lagartijas, confieso.
Entonces, este señor, sí, ese, Scorsese, hace esta película a partir de un libro, en la que reune varias de mis pasiones. A ver, hagamos recuento.

1.- Pasión por desarmar y armar aparatos, incluidas algunas ranas y lagartijas.
2.- Pasión por el cine y su primera manera de hacerlo.
3.- Pasión por una noche compartida con mi hermano en el cine La Rampa, viendo Viaje a la luna.
4.- Pasión por los libros de Julio Verne, más o menos en la misma época en que ocurría el punto 1.
5.- Pasión por París.
6.- Pasión por los trenes.
7.- Pasión por los relojes.

Anoche vimos Hugo. Y yo andaba como niña con juguete nuevo. La inocencia de esos años de la infancia se instaló un ratico cerca de nosotros. La historia simple, bien contada, de George Méliès y su importancia en ese primer cine, el de muy al principio, nos llenó el pecho de un lindo calorcito con sonrisa instalada y todo.
No se por qué, tengo la seguridad de que Martin Scorsese no merodea por aquí. No me importa. Le doy las gracias porque anoche vimos Hugo.

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