Librerías

Uno de los lugares que siempre busco en una ciudad es el escondite de los libros. No estoy hablando de las mega cadenas de librerías, como Barnes & Noble, El Ateneo, Ghandi u otra similar. Hablo de las que no encadenan; esas que cada año, cuando hacen balance contable temen desaparecer, entre los dientes del monstruo de la masividad.
En la Ciudad de México, recuerdo muy especialmente El Parnaso, en Coyoacán. Tenía además un barcito. Allí pasé muchas horas, frente a la hermosa plaza, café mediante, leyendo a Octavio Paz. Allí también me robaron mi boina de paño negro. La persona que lo hizo, sacó el pedacito de tela de mi cabeza, con su mano adiestrada. Cuando atiné a reaccionar, no quedaba rastro de nada. Agilidad que le llaman, no?
En Buenos Aires, tengo a Libros del Pasaje y Eterna Cadencia. Palermo en todo su esplendor, ofrece esos remansos de lectura y también café, como un oasis, en medio de tanta tienda de objetos de moda y restaurantes gourmet. Salvo Finisterra, el bar más cool del mundo mundial, en la esquina de Honduras y Uriarte.
En Nueva York, cuando la nieve no me deja caminar o el frío me obliga a abrigarme, siempre está Strand para asistirme, sobre Broadway Av., en el medio de Manhattan. Qué hermoso edificio, qué lugar cálido y tan lleno de libros ordenados y al mismo tiempo regados por todos lados. Un libro que atesoro mucho, salió de esos estantes.
En Miami, tengo dos rincones predilectos invadidos de libros. Books & books en Coral Gables y la Bookstore del Grove. Voy acumulando horas de lectura y buena música en ambos lugares. Y por supuesto, café: siempre un café como compañía de los libros.
Pero de todos estos sitios que busco y elijo, me quedo a vivir si pudiera, en Shakespeare & Co. Lo encontré en cuanto llegué a París. Recorrí sus pasillos caóticos varias veces y de ahí tengo uno de los libros de poesía más hermosos que conservo. Poemas de Carver. Un regalo maravilloso.
Por eso, cuando vi el corto de Spike Jonze, más allá de cuánto admiro su cine, la historia bizarra que cuenta, trasladó mi cabeza a esa librería, otra vez.
No hay viaje sin libros, en mi manera de ver y mirar. Estas casas son como la mía, cuando ando cerca.

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2 comentarios en “Librerías

  1. Todo esto de hablar de librerías fue un pretexto para linkear el corto de Spike Jonze. ¡Pero nadie lo sigue!
    A mí me gustó mucho y lo quería compartir aquí.

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