Cyndi

Siempre me gustó más que Madonna. Contemporáneas. También, coterráneas, aún cuando Madonna es newyorkina por adopción.
New York se le sale a Cyndi por la voz. Y sus 58 años son un lujo para la música y para nosotros, cuarentiañeros nostálgicos, que buscamos sus viejos discos en Spotify y en YouTube, hasta tropezar con esta joyita, en acústico, de una de sus memorables canciones.
¡Larga vida a la reina del pop! (de Queens)

Por Cyndi Lauper. Change of Heart. Acoustic version.

En balde

Nunca supe qué hacer con él. Estorbaba en todos lados de la casa, casa de poco espacio. A veces servía para sentarse e improvisar un banquito, si le das vuelta, con la boca en el piso.
Un día me lo llevé al Farm Market.
Ni bien asomé por la esquina, agarrándolo por el asa como si fuera una cartera, una señora miró con intenciones. Pedigüeña que es la gente, no? Pero eso mismo era lo que yo quería: que alguien se interesara en él. Caminé hacia los ojos de la señora, aunque ella no me miraba; sólo tenía ojos para él.
Lo abrazó como si lo quisiera mucho, mientras yo pensaba, «hay gente para todo».
Ofreció dinero por él.
– Mmmm, no. Sólo quiero que te lo quedes y se vea lindo aquí – dije despacio.
Me miró, ahora sí, con los mismos ojos que posó antes en él.
– Ok, ya sé. Fíjate a ver si te gusta.
No me quedó otra que esa foto, esa foto que no me deja mentir.

New York in songs

Sábado de perder la noción del tiempo. De pronto se hicieron las tres y media de la tarde (EDT), ¡y el pescado sin vender!
Antes, mientras revisaba las noticias, las fotos, todo eso que en la semana no tengo chance de mirar, me quedo un rato en este post de Papeles Perdidos. Lleva ahí unos días, pero recién lo descubro y me dan ganas de armar una de esas listas, como las que propone. Miro alrededor y ahí está New York dándome mil razones para juntar un par de canciones. Exprimo la memoria y sí, aparecen algunas muy emblemáticas, muy escuchadas. Busco un poco más…. ¡voilà!
Una lista muy personal de la música que otros escribieron a la capital del mundo, está aquí, The best songs of New York.
O si no, aquí, para chequear con los ojos y luego escucharlas, con un martini a la mano.

P.D.: Hey tú, melómano querido, si tienes ganas, agrégale alguna. De esas que sólo tú sabes.

Lucky bamboo

La veo parada frente a la vidriera sin saber con certeza qué elegir. Como siempre.
Hay cosas que no cambian nunca, no?
Liliums amarillos reventados de pétalos, potus verdes con hojas saliendo como a chorros de todos los tallos, cactus (¿o se dice cactuses?) bien espinosos y hasta con una flor roja insoslayable, orquídeas en violeta, rosa, también en azul dudosamente natural. Muchas plantas detrás del vidrio y sólo diez pesos en el monedero.
Pero le habían dicho que era de buena suerte tener uno de esos en casa, uno como ese que acaricia despacito con la mirada, a pesar del vidrio.
– Da mucha más suerte si te lo regalan -recordó la voz de Eme en la bahía.
Sólo entra para sentir en los dedos la textura del tronco delgado pero firme, de las hojas alargadas saliendo desde muy arriba y comprobar que la sensación es parecida a la del risotto de anoche. «Espero», pensó.
Antes de irse y dar cuerda al reloj desapacible de la espera, tomó la cámara y se lo llevó puesto en el bolso, que hace muchos años compró con Eme, en lo de los talabarteros de León.
«Espero», pensó.