Viento

Si no fuera por la cercanía de un ciclón, te diría que es un lujo este viento que ahora sopla y obliga al gesto recatado que acomoda el vestido. Si no fuera por que estás ahí cerca, como ese ciclón, me hubiera perdido en las lágrimas, hoy, tan lejos de su recién estrenada pubertad.
El viento y esta luz que se va poniendo cada vez más oblicua son mis aliados, hoy.
No es el viento de abril, del que habló el poeta. No juega, no bromea. Peligran la sombrilla y las macetas del jardín.
Me paro frente a él. Olvido la mano y el gesto. Se alza la falda con cierta brusquedad.
No hay nadie en la calle, no hay ni una mirada.
Solos, el viento y yo.

En paz

El gato duerme en la cocina
mientras la lluvia corre afuera.
Cien y mil años de penumbra.
La tarde sólo un soplo afuera.

El gato duerme desde cuándo,
la lluvia es otra y otra, afuera.
El gato en paz, en paz el sueño,
y el agua hacia la mar
afuera.

Eliseo Diego. La Habana, 1920 – Ciudad de México, 1994.

I’m nobody

Me gustan los atajos. Cortar camino, como le dicen en la isla que duele. Pero no por ahorrar tiempo. Sino por la transgresión, por tomar un rumbo que no está del todo permitido.
Y esa es la única transgresión que me permito. Porque soy muy adaptadita, tratando de pasar inadvertida por el mundo. Hace bastante que descubrí eso, que quiero pasar sin dejar ni rastro. Hay quien cree que es irresponsabilidad, otros creen que es doble personalidad y hay por ahí alguno que piensa que es cinismo. Están equivocados; soy nadie.

I’m Nobody! Who are you?
Are you – Nobody – too?
Then there’s a pair of us!
Don’t tell! they’d advertise – you know!

How dreary – to be – Somebody!
How public – like a Frog –
To tell one’s name – the livelong June –
To an admiring Bog!

Emily Dickinson

Las causas justas

Sebastián Corbat entró a nuestro equipo en el 2000, creo. Trabajábamos en un mismo proyecto y él era parte del team que desarrollaba en Lotus Notes. Fue un gran proyecto ese, mucha gente. Diría más, mucha gente buena. Por eso nos quedamos conectados cuando el proyecto terminó o cuando algunos nos fuimos a otros lados.
Así fue que asistimos a bodas, nacimientos, bautismos, fiestas varias de reencuentro, con el único pretexto de vernos de nuevo, bajo el ala maravillosa y bendita de la buena amistad.
Sebastián, en un momento, se fue a trabajar a Chile. De allí volvió con Angélica para no soltarle la mano nunca más. Recuerdo que cuando conocimos a Angélica, nosotros, los que habíamos sido parte de ese proyecto de trabajo y que ya éramos una familia elegida de amigos, aprobamos tácitamente la elección de Sebas. Ella nos conquistó también con su sonrisa y su mirada, que parece estar siempre húmeda. Luego la vida siguió, para ellos, para nosotros.
Florencia, el primer bebé de Sebas y Angélica llegó unos años después de que en Chile se encontraran. Y de nuevo nos convocó el evento para agasajar el aumento de la familia. También, llegó Vicente, el hermano de Florencia. Y la vida siguió, para ellos, para nosotros.
Ahora, desde hace algunos meses, la vida se ha detenido un poco. Sebas está enfermo y necesita ayuda para mejorar. Necesita ayuda para que la mirada de Angélica se mantenga sólo húmeda y no se convierta en un río de lágrimas.
Sebas, nuestro amigo, necesita ayuda. Es una muy buena razón, para nuevamente, reunirnos bajo el ala maravillosa y sanadora de la amistad.