Waits

Un día puso sobre el escritorio donde yo trabajaba una caja de cartón. La caja era una igual a esas en las que vienen los CD’s nuevos. Yo no entendía el regalo; porque todo parecía indicar que era un regalo. Él siguió hasta el otro pasillo, dejándome sola con el descubrimiento y la incertidumbre. Abrí las tapas de la caja y adentro habían muchos discos, con sus carátulas muy prolijitas. Saqué el primero, el segundo, el resto. Así apareció ante mis ojos toda la discografía, hasta ese momento, de Tom Waits. Ahí están, cerca de mí, aún, mil veces escuchados, disfrutados.
Su voz que raspa, su figura flaca y maltrecha de alcohol, trasnoche y cigarrillos, su enigmática y sui generis postura en conciertos y películas son parte de una leyenda de 63 años que todavía acompaña mi lifetime.
Y esas canciones que cobran significado, en ciertos momentos, como aquí y ahora.

Take me home por Tom Waits. One from the heart. Original Soundtrack, 1982.

Viento

Si no fuera por la cercanía de un ciclón, te diría que es un lujo este viento que ahora sopla y obliga al gesto recatado que acomoda el vestido. Si no fuera por que estás ahí cerca, como ese ciclón, me hubiera perdido en las lágrimas, hoy, tan lejos de su recién estrenada pubertad.
El viento y esta luz que se va poniendo cada vez más oblicua son mis aliados, hoy.
No es el viento de abril, del que habló el poeta. No juega, no bromea. Peligran la sombrilla y las macetas del jardín.
Me paro frente a él. Olvido la mano y el gesto. Se alza la falda con cierta brusquedad.
No hay nadie en la calle, no hay ni una mirada.
Solos, el viento y yo.

En paz

El gato duerme en la cocina
mientras la lluvia corre afuera.
Cien y mil años de penumbra.
La tarde sólo un soplo afuera.

El gato duerme desde cuándo,
la lluvia es otra y otra, afuera.
El gato en paz, en paz el sueño,
y el agua hacia la mar
afuera.

Eliseo Diego. La Habana, 1920 – Ciudad de México, 1994.

I’m nobody

Me gustan los atajos. Cortar camino, como le dicen en la isla que duele. Pero no por ahorrar tiempo. Sino por la transgresión, por tomar un rumbo que no está del todo permitido.
Y esa es la única transgresión que me permito. Porque soy muy adaptadita, tratando de pasar inadvertida por el mundo. Hace bastante que descubrí eso, que quiero pasar sin dejar ni rastro. Hay quien cree que es irresponsabilidad, otros creen que es doble personalidad y hay por ahí alguno que piensa que es cinismo. Están equivocados; soy nadie.

I’m Nobody! Who are you?
Are you – Nobody – too?
Then there’s a pair of us!
Don’t tell! they’d advertise – you know!

How dreary – to be – Somebody!
How public – like a Frog –
To tell one’s name – the livelong June –
To an admiring Bog!

Emily Dickinson