Noche buena

Siempre vuelvo al final de Smoke, en estos días. Ese cuento me gusta y define una idea que hago mía desde que ví la película por primera vez.
Pero debo confesar que la navidad es nada para mí.
Es nada sin los amigos cerca, sin Ana.
Hoy en La Terraza habrá comida, buen vino y gente que quiero. Y allí estaré saludando como cada año a todos. Seguro allí estaré. Busquen bien.
Muchas felicidades.

Auggie Wren’s Christmas Story by Paul Auster.

La segunda línea

Treme es el tipo de serie que yo vería una y otra vez. Dada mi poca propensión a ver estos programas, es un hallazgo (hermosa palabra) la aseveración.
Pero Treme también es un barrio de New Orleans, quizás el de mayor tradición musical en la ciudad, donde vivieron los padres del jazz y desde donde salieron los sonidos que luego fueron moda en New York, Chicago y Los Angeles.
La presencia de los negros, de los indios, de los franceses, todo mezclado en partes iguales, son los ingredientes de cada episodio servido en platos de buena música y de dolor. El dolor que persiste por el desastre aún reciente del huracán Katrina.
Cualquier cosa que diga como reseña de la serie es más de lo mismo.
Sin embargo debo decir que anoche mirando el entierro de Daymo, me di cuenta que lo que más me gusta de todo esto es la segunda línea. Esa especie de desfile transgresor, en el que la gente baila y llora, mientras van detrás de los músicos, en una fiesta que no termina.

Final capítulo 10, primera temporada. Treme, 2010.