No ojos

ojos-cerrados

Antes del último escalón no hay más luz. Una mano me ayudó a caminar, a sentarme. Luego, viento, lluvia, palabras, risas, música, aroma a hierba, tisana. Todo, menos los ojos.
Fui perdiendo el rumbo, más aún en el momento en que después del baile, un abrazo me lanzó a no sé dónde. Todo, menos los ojos.
No supe quién fue, pero si toco sus manos la descubro.

Ojos cerrados en el Centro Cultural Sendas del Sol.

Erre (alias Efe)

Los reencuentros son una sorpresa, casi siempre. Este no fue la excepción. Pero hablar horas con alguien con quien tengo pasado me da cierta tranquilidad.
Efe y yo nos pusimos al día. Hicimos un refresh de nuestras actuales fisonomías y también un escáner de cabezas para asimilar las incoporaciones vivenciales de dieciocho años sin vernos a los ojos.
Descubrí cosas en mi amigo, descubrí cosas en mí, en esas larguísimas madrugadas de las dos semanas en las que estuvo cerca de mi mano.
Su partida fue un punto de.
Estoy feliz de haberlo visto y nuestro abrazo antes de Ezeiza es el preludio de nuevos encuentros, aquí, allá…, who knows?

…son lo mejor de cada casa

Hilos

Mis amigos habitan en el aire
un hilo los sostiene de la nada
e inventa entre la hondura aquel piélago gris
un murmullo de hijos en forma de poema
una nube flotando.
Mis amigos escapan de la muerte
como de las rutinas
y saltan sobre el fuego y los despojos.
Hermosos como dioses
me escuchan desde lejos
se acomodan al pie de la ventana
brindan a mi salud.
Yo los convoco en la luz
y en las tormentas
les enciendo una antorcha junto a mi corazón.
Son la razón de esta brisa vespertina
mi propia voz que regresa en un eco.

Odette Alonso.
Santiago de Cuba, 1964.

La democracia

Para mucha gente que pasea sus ojos por lo que escribo acá no es noticia. También porque a algunos los conozco personalmente y no miento cuando digo que es una suerte para mí.
Yo soy cubana.
Por opción vivo en esta ciudad que me recibió, me mimó, me pateó en su momento, pero en general mira cómo vivo; una vida común y corriente como la de cualquier hijo de vecino.
Viniendo de esa isla y sin entrar en otras disquisiciones filosóficas o existenciales, el senado de la nación argentina hoy, me dió una lección de democracia. Ojalá que el escepticismo que siempre acompaña en mis pensamientos a las figuras políticas no malogre lo aprendido.