Del otoño

Majagua

Sigo con los ojos el baile de una hoja en el suelo. La luz ocre de la tarde dibuja líneas en su superficie. Es pequeña y frágil, apenas cabe dentro de mi mano, también pequeña.
Ahora, parece sostenerse sobre una punta. Este viento se la llevaría lejos, muy lejos, si quisiera. Pero hay muchas más hojas alrededor y raíces, piedras, flores marchitas.
Los últimos rayos de sol dejan ver pequeñas marcas en la hoja. Acerco mi mano al rayo de sol; miro esas mismas marcas en la palma de mi mano, bajo la luz rojiza.
Por un segundo mis manos son hojas. Hojas en el suelo.

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