Entre el cielo y el mar

Hay una linda utopía que acaricio desde hace años. Tiene que ver con una proclividad a la vagancia. Pero vista desde un mejor lugar. Vagancia de vagar y no de ser vago, en el contexto arbitrario y exigente de que siempre tenemos que estar ocupados en algo.
Se me antoja tiempo para mí. Justo eso es lo que busco. Encontrar la manera de ganarme los frijoles con algún trabajo que remunere lo necesario. Sé que habrá que resignar ciertos lujos y comodidades, aunque también sé que puedo soltar lastre, entre otras cosas porque no llevo mucho puesto. Hacer una huerta, escribir, trabajar cuatro o cinco horas como mucho por día, comer con frugalidad, poco gasto y correr o nadar cada día al menos una hora. Muchas risas, música, lecturas, películas en casa y fotos. Ayudar. Compartir ese espacio-tiempo con gente querida; mi hija, amigos y un compañero. Un compañero sensible, limpio, que me quiera y a quien pueda querer de la forma en que mejor se puede querer: comprometidos con el edificio delicado e infinito del amor.
Lo veo ahora escrito en la hoja en blanco y no me parece tan descabellada la idea. Es una utopía posible. El mar podría ser un buen aliado.
Veremos. Una amiga diría, “lo que se desea se cumple”. De desear estamos hechos.

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10 comentarios en “Entre el cielo y el mar

  1. Y veo que compartimos sueños ¿o deseos? estoy seguro de que se hara realidad, ese sitio donde trabajar apenas no sientas, algo que te ocupe apenas un pestañazo del vivir…estoy en ello, a ver si lo conseguimos…(tendre en cuenta lo de tu compañero limpio, les mirare con doble ojo para que sean a tu gusto) 🙂
    besotes
    Y aunque no lo creas soy la persona mas conforme del mundo (al menos de lo que tengo) y disfruto al sentirme inconforme al ver lo que yo tengo y otros carecen.

  2. Albertico, querido! Tus ojos, dobles, sé que siempre velarán por mi. Otro beso, ahora.

    Nacho, el mar es parte de la isla que somos, los de las islas. Beso pa’ti también.

  3. Suena bien, niña…. también lo firmo (si hay que firmar en algún lado).

    Pero últimamente estoy desanimada y siento que ni los planes planificados se cumplen…aish… ojalá me equivoque, porque yo soy de las convencidas de que las cosas empiezan cuando se desean…

    Un besico bien grande.

  4. Aún ayer leí que las utopías son metas que marcan un intento.
    El primer paso es plantearla.
    Y darse cuenta de lo que no merece la pena.
    Un poco de valor, bastantes dosis de convencimiento y una buena planificación parecería el camino más recto hacia la desplanificada felicidad.

    Besos

  5. Esa utopía parece factible y desde luego parece tener mucho que ver con la felicidad. Soltar lastre, quedarse con lo realmente importante, los afectos y una misma. Y tiempo para disfrutarlo.
    Ojalá que se cumpla. Creo, como Juncal, que el primer paso es plantearlo. Y dicen que lo más difícil es siempre el primer paso.
    Un beso

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