Por Alexis Figueredo
Ávida vuela la palanca
y entra veloz la luz, el tiempo
preciso y justo de la arena
precipitándose a la trampa. Todo
queda igual
-ya para siempre
Los niños y el resol, la viva espuma,
las nubes en sus coros displicentes,
la dicha inmensa del verano
y el simple estar allí
-tal como era
en aquella otra luz
-en aquel tiempo.
De Los días de tu vida, 1977.
Eliseo Diego. La Habana, 1920 – Ciudad de México, 1994.



