Once in a while por Madeleine Peyroux. Half the Perfect World, 2006.
Autor: ZoePé
Equinoccio
El entierro del Señor de Orgaz por El Greco.
Ayer 21 de marzo empezó el otoño en Buenos Aires. Pero acá empezó la primavera.
Esta primavera, como todas, me afloja la nariz, hace que florezcan los estornudos y que los ojos mantengan una coloración rojiza durante toda la mañana. Justo después de que pasó el ataque de los ácaros y el polen tomé el AVE de Madrid a Toledo, con un objetivo: ver el original de El entierro del Conde de Orgaz.
Encontré bastante rápido el camino hacia la iglesia de Santo Tomé que es donde está enterrado el hasta ese momento Conde de Orgaz y donde está una de las obras más famosas de El Greco. Ni bien se pasa de la entrada de la pequeña parroquia se puede ver. Es más grande de lo que tenía en mente y lo cierto es que me emocioné mientras caminaba hacia la pared en la que está colocada, encima de la tumba de (oh sorpresa!) el Señor de Orgaz.
Estuve allí observando la pintura unos quince minutos, atenta a los detalles; San Agustín y su discípulo San Esteban que sostienen el cuerpo del difunto, el hijo de El Greco en el extremo inferior izquierdo y el propio pintor con la mirada fija en mí.
Pero la duda que ya se ponía incómoda hizo que le preguntara a la señora que guiaba a los visitantes:
– La pieza se llama El entierro del Conde de Orgaz, no?
– No, es un error que se ha corregido hace pocos años. Don Gonzalo Ruíz de Toledo no tenía título nobiliario alguno, sólo era un buen samaritano, notario y señor de la villa de Orgaz.
Liniers lo dijo mejor
.. y los sueños, sueños son
Anoche dormí dos horas. Y escuchaba todo el tiempo la canción de Coldplay. Quizás por eso dormí anoche dos horas, como un tronco.
Fix You por Coldplay. X&Y, 2005.
Asim y Enre
Untitled por Luigi Rota
Sé que andan mirando por acá. Lo sé de buena fuente. Por eso les quiero dejar un mensaje, como los viejos zapateros le dejaban comida a los duendes que los ayudaban.
Todavía no he olvidado los días que estuvieron con nosotros, conociendo la ciudad, contentos de poder caminar por plazas y avenidas, de tomar el subte o un colectivo, parando para degustar la buena comida en lugares de recomendación obligada.
Asim, dulce, muy dulce con el pelo enrulado y su hermosa sonrisa. Enre, cámara en mano y esa conversación suya tan ilustrada.
De amigos de amigos, se transformaron en ese poco tiempo en amigos propios y cercanos.
Yo espero, los espero. Y tambien espero una buena noticia de esas que traen las cigüeñas de París.


