Parece que alguien con un trapo limpió el vidrio de la ventana. Después de la lluvia todo se ve más brillante, como recién lustrado. Ha llovido durante horas en Buenos Aires. Ana y yo anduvimos por la ciudad a pesar del mal tiempo porque nos gusta la lluvia, sortear los charcos y las baldosas flojas. Fuimos a buscar unos almohadones para el living y no nos decidimos por nada. A la vuelta tomamos helado sentadas frente a dos turistas que se la pasaron haciéndoles morisquetas a Ana, que se reía de ellas por lo bajo.
Antes, por la mañana, logré conseguir el nuevo disco de Carlos Varela y no paré de escucharlo cuando caminábamos en la lluvia. Algo así sonó en mis oidos junto con el agua que caía haciendo su propia música.
De vuelta a casa por Carlos Varela. No es el fin, 2009.

