Cumpleaños

Yo quería darte un regalo. Había pensado en un libro. Quería estar ahí para entregártelo con mis manos. Y también de paso abrazarte, reirme un rato contigo, tomar unas cervezas, conversar hasta mañana, cantar un poco, bailotear si la música se pone a tono. Todo eso quería.
Pero no hay ninguna señal y lo único que puedo hacer ahora es escribir un par de cosas, después que dí una vuelta en la bici. Mirar la tarde del día de tu cumpleaños 45, despacito, en silencio. Saludar el mismo mar, pero desde aquí y que te llegue justo hoy.
Felicidades, Uli.

Las cosas

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Por Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986.

Show

Gente y sus compact cameras, por todos lados. Flashes y más flashes. Me veo yo también ahí, aún cuando tengo desactivada la luz para las fotos.
Hay muchos policías.
Entristezco enormemente cuando veo los agujeros y la ausencia de esas siluetas en el actual paisaje del Financial District. Es la misma tristeza de hace diez años. Porque el hijo de Susana ya vivía en Brooklyn y lo primero que me pasó por la cabeza fue llamarla; para saber algo. Si había podido hablar con él, al menos. Luego ví las fotos que ese mismo muchacho tomó desde la Promenade. Tremendo. Pero él estaba bien y eso era lo más importante.
Ahora es distinto (¿o no?). Ahora es como un gran espectáculo. Y no creo que me interese conocer algo más sobre el 9/11. Yo sólo me conformo con saber que Ernesto, que aún hoy vive en Brooklyn, está bien. Ernesto, el hijo de Susana. Mi amiga Susana.

Cyndi

Siempre me gustó más que Madonna. Contemporáneas. También, coterráneas, aún cuando Madonna es newyorkina por adopción.
New York se le sale a Cyndi por la voz. Y sus 58 años son un lujo para la música y para nosotros, cuarentiañeros nostálgicos, que buscamos sus viejos discos en Spotify y en YouTube, hasta tropezar con esta joyita, en acústico, de una de sus memorables canciones.
¡Larga vida a la reina del pop! (de Queens)

Por Cyndi Lauper. Change of Heart. Acoustic version.