La música del Tequilazo

En 1994, al final casi, fue el escenario exacto de El tequilazo. El peso mexicano amaneció el día 7 de diciembre devaluado en un 200%. Números más o menos, lo cierto es que ese fin de mes me encontró viviendo en un sótano de la Colonia Santo Domingo, en México D.F.
No era el lugar más lindo del mundo, convengamos, pero era lo que dadas las circunstancias podía pagar, luego de los muchos recortes económicos que inmediatamente se dispararon allí.
El sótano era grande y frío. El baño estaba afuera del resto del lugar y si llovía, cosa que en el valle de México es permanente durante casi seis meses, te empapabas no más por ir a hacer pipi.
Los muebles eran los mínimos. Dos colchones en el piso, una mesa con la computadora y un televisor en blanco y negro, de 14 pulgadas.
Así fue como conocí a Counting Crows.
Tenían un hit, Mr. Jones, que sonaba y sonaba en VH1. Esa fue la primera canción que tarareé de la banda californiana. A partir de ahí no he dejado de asistir a la alquimia que Adam Duritz hace con su voz y su presencia, junto con la guitarra que Dave Bryson toca desde hace 20 años.
¿Qué me gusta de Counting Crows? Las historias que cuentan en sus canciones. Simples versos, historias pequeñas. Y también un par de covers que hemos descubierto en casa por estos días, de la mano de Grooveshark.
A muchos años de ese fin de 1994, escucho estas canciones con el mismo placer.

Raining in Baltimore por Counting Crows

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