La pasión según

Si en Google se busca por «La pasión» la mayoría de los resultados aluden a la de Cristo. En estos días son noticia, como cada año en Semana Santa, los pasajes bíblicos que cuentan el calvario de Jesús y todo lo que se hace en muchos lugares para representar esta historia. Hasta hay eventos digitales que se pueden seguir on line y participar virtualmente del Vía Crucis, vívido e intenso, transmitido por alguna .com.
Sin embargo entre tanta devolución repetida se puede encontrar algo distinto. Y ahí estaba ella, que tanto se ha puesto de moda; esa que adorna platos principales, postres, bebidas con pulpa (y no con culpa), tan ambigüa en sabor y textura que al mismo tiempo la hace única.
Prueben, en cualquiera de sus presentaciones. Estoy segura de que volverá la pasión a las vidas de muchos. Por experiencia lo digo.
Buen fin de semana largo.

El sitio en que tan bien se está

Así llamó Eliseo Diego a uno de sus poemarios; uno de esos, que te llenan los sentidos de misa de seis, casa solariega, almuerzos en familia y calma chicha de la siesta por la tarde.
Es domingo y de nuevo pienso en cómo llenar de esas mismas sensaciones este día que se me hace largo; incómodo y largo. Me encantaría alargar la mano y tocar con cada dedo un libro de Bachelard, un lienzo de Chagall, la textura de la voz de Juan Diego Florez, el aroma del café Juan Valdez.
Es domingo en Buenos Aires. Y otoño.

Soundtrack

Hubo una época en que la música de Brasil era la música de mi vida. Fue hace tiempo y hoy recuerdo eso mientras repaso mis discos, gracias a un par de rastros seguidos en la red.
En casa de mi amiga Tania escuchábamos el hermoso disco que Vinicius, Toquinho y María Betania hicieran en estudio, aunque al escucharlo parece que estuvieran en un bar. Junto a ellos pasaban también Joao Gilberto, Tom Jobim, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Gal Costa y un larguísimo etcétera; tan ancho y largo como lo es el mismísimo Brasil.
Cuando los rumbos de todos fueron cambiando de alguna manera la música brasilera siguió estando cerca de mí. En el año 2007 tuve el privilegio de ver y escuchar en vivo a Marisa Monte en el Gran Rex de Buenos Aires. Un concierto de lujo que aún me lleva, al escuchar esas canciones, a momentos muy lindos. Con ella se aproximaron Carlinhos Brown y Arnaldo Antunes, porque el proyecto Tribalistas que produjo un único disco del mismo nombre, es de lo mejor que he escuchado últimamente.
Pero soy mujer y a las mujeres nos ganan ciertos hombres públicos. Sé que nunca lo tendré a mano, que ni siquiera lo miraré a los ojos a menos de un metro. Este hombre fue y seguirá siendo mi enamorado y dejará de ser un secreto en cuanto alguien lea este post.

Oceano por Djavan. Djavan Ao Vivo, 2000.

Lost

Los hombros relajados, los brazos al lado del cuerpo, lacios, la cabeza derecha alineada con la columna vertebral, la mirada al frente en un punto fijo e imaginario. La postura ideal. Así estoy ahora. La mente se ocupa de lo importante y no en lo urgente. Hay cierta paz, empañada únicamente por las escenas domésticas de todos los días.
Sin embargo escucho a uno que canta en mi oído, «dejé de buscarte y fue entonces cuando me perdí».

Hagamos algo antes de morir por Abraham Boba. La Educación, 2009.