Asim y Enre

Untitled por Luigi Rota

Sé que andan mirando por acá. Lo sé de buena fuente. Por eso les quiero dejar un mensaje, como los viejos zapateros le dejaban comida a los duendes que los ayudaban.
Todavía no he olvidado los días que estuvieron con nosotros, conociendo la ciudad, contentos de poder caminar por plazas y avenidas, de tomar el subte o un colectivo, parando para degustar la buena comida en lugares de recomendación obligada.
Asim, dulce, muy dulce con el pelo enrulado y su hermosa sonrisa. Enre, cámara en mano y esa conversación suya tan ilustrada.
De amigos de amigos, se transformaron en ese poco tiempo en amigos propios y cercanos.
Yo espero, los espero. Y tambien espero una buena noticia de esas que traen las cigüeñas de París.

Una foto, un cuento

Trixie on the cot

Trixie on the cot, NYC por Nan Goldin. Washington D.C., 1953.

Charlene O’Connor tomaba Four Roses como la Joplin, straight up, nada de on the rocks.
– ¿Quieres?
– Prefiero la cerveza.
– La cerveza engorda y no te aplaca el taladro, pero qué vas a saber tú de esas cosas.
Algo sabía, pero poco. Yo era joven y ella ya no. Estuve cuatro días con Charlene O’Connor.
Fue el verano del año que cayó el Muro. Le dije muy poco en ese viaje. Ella tampoco dijo mucho.

Biloxi Blues por Alberto Fuguet. Texto completo del cuento.

El amor

Love and loss

Love and loss por David Rabinowitz.

– ¿en serio? ¿es en serio lo que me decís?
– sí, es en serio.
– ¿es verdad que te cambias de ropa varias veces cuando sabes que se van a ver? ¿es verdad que te das un toquecito de maquillaje? ¡pero si tú no te maquillas!
– igual es poco, un toquecito, porque a veces estoy muy pálida y muy ojerosa. pero te digo que no hace falta, porque cuando sé que nos vamos a ver, me pongo colorada.
– pero, a ver, mostráme la foto esa que tenés en la laptop, a ver. ¿qué tiene el tipo? no le veo nada del otro mundo.
– lo que te digo no se ve, aunque tiene lindos ojos, viste? yo sólo lo siento. y es un calorcito, como el que me pasa cuando la abrazo a mi hija, pero éste empieza en otro lado.

Cello

Reinventing cello por Alexander Kharlamov.

No sabía quién era Casals ni Rostropovich ni Jacqueline du Pre y mucho menos Yo-Yo Ma. Alguna noción tengo de las Suites de Bach, del concierto de Elgar y de las piezas que escribieron Haydn, Dvorak y Schumann.
Sólo puedo asegurar que sentir el sonido de tus cuerdas, pulsadas o acariciadas por el arco, es una de las mejores cosas que me pasó en la vida.

Cello Suite N°1 Prelude In G Major – Prelude de J.S Bach por Mstislav Rostropovich.