Astromelias o el fin de la soledad

Las palabras. No hay que renunciar a las palabras. Ellas nos distinguen de los demás animales. Pero hay momentos en que no nos asisten.
Yo podría decir muchas, ahora, cuando ya es una certeza la corporeidad de ciertos eventos: la mano cercana, la caricia a punto. Tengo un montón por aquí; mías, de otros, tuyas. Aunque ninguna va a aliviar el desgarro de la despedida, la tristeza del abandono, el desarraigo, otro desarraigo.
Sólo puedo, hoy, poner las astromelias amarillas en agua. Un buen ramo de astromelias.
El sábado estarán abiertas y su aroma espera, sutil, tu llegada.

Catrina

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

Pablo Neruda. 1904 -1973.

Crema de papa

Ingredientes:
Tres papas medianas
Una cebolla pequeña
Caldo de pollo
Prosciutto, dos fetas
Queso de rallar, de preferencia Reggianito de Sancor
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Preparación:
Cocer las papas al vapor sin cáscara
Tener a mano el caldo, hecho en ese momento o descongelarlo si está hecho de antes
Procesar las papas con el caldo
Verter en una cazuela el resultado y salpimentar
Cortar muy chiquito el prosciutto
Rallar el queso en hebras
Cortar la cebolla bien finito
Calentar el aceite de oliva en la sartén
Una vez que esté caliente, caramelizar la cebolla cortada

Servir la crema en platos hondos y adornar con el prosciutto, el queso rallado y las cebollas en cada plato.
Da para cuatro raciones.