Luz

Mi casa es oscura. Pero hay una hora en que la luz entra y se ilumina de forma rara. Es muy tenue, sutil, una luz que no es pretenciosa.
El merlot está encima de la mesa. También la pasta de aceitunas negras, el pan de centeno, la ensalada de radichio, rúcula y lechuga morada. Y la conserva de tomates secos, hecha recién ayer.
Mis pies se enroscan alrededor de mi cuerpo, fríos, en este día.

Mina

Éramos inseparables. Nos conocimos en el 1983, estrenando nuevos tiempos personales en la universidad.
Compartimos cinco años; madrugadas de café y apuntes, escapadas a la playa, horas y horas fumando y hablando de los poetas.
Fue la primera persona que me sacudió con una carta.
No nos vemos ahora. Sólo intercambiamos algún e-mail en fechas señaladas.
Es una excelente fotógrafa.

Sentada

Sentada

– Dale, mami, una foto!
La luz estaba rara en la calle de los Oficios. Era febrero, cuando el sol es menos invasivo en la isla.
Pero de frente la cámara no tomaba bien lo que yo querí­a decir. Dí­ la vuelta, me detuve justico detrás de ella y apreté suave, como acariciando el obturador.