4 Ever


«The guy looked at his girlfriend with a mookie expression because he adored her.»
From Urban dictionary.

Por Lulu & les Autres.

Los aeropuertos siempre le regalaron abrazos. De saludos, de despedida, de llegada, de partida. Abrazos y besos. Y también miradas, lágrimas. Muchos aeropuertos en una sola vida. Una vida aún corta. Es maldición de isla, dice. Por eso vuelve al poema, a los versos de la dama aristocrática que no tuvo más remedio que morir en ese pedazo de tierra, sin siquiera pasar por el aeropuerto.

«Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:
Puedo volar o hundirme… Puedo, a veces,
morder mi cola en signo de Infinito.»

Lee el pie de foto, de esa foto de la chica y su chico y la sabiduría popular le saca un suspiro. Piensa en los ojos hermosos de la niña que está al sur del mundo, mientras estira la mano y toca la piel de su espalda, la de él.
¿Para siempre? Hoy y ahora, esa es de nuevo la pregunta.

Un libro de cumpleaños

Hotel room. Oil on canvas, 1931. Por Edward Hopper

I

Es temprano. Como ocurre casi siempre, no duermo la mañana, aunque pueda. Me levanto con ganas de café, café La Llave. Preparo la cafetera y casi en un minuto, el aroma ocupa mi espacio. Un poco de azúcar en la taza (la otra taza lleva un toque de leche, con espumita y canela en polvo) y el mundo empieza a tener forma a partir del primer buchito. Ah! Una delicia, la verdad.

II

Vuelvo a un libro de Murakami; quiero recopilar las canciones de After Dark. Hace un par de días que lo terminé de leer. Es como el guión de una película que transcurre durante la madrugada y cada capítulo está señalado con un reloj que marca siempre la noche. Todos se mueven y se cruzan en bares, hoteles de trampa, tiendas abiertas las 24 horas y una oficina que escucha a Bach y a Scarlatti, mientras en ella, un tipo frota su mano mentirosa y golpeadora. Todos solos. Como en los óleos de Edward Hopper.
Murakami pone un sonido ecléctico a su historia. Me gusta que la timidez de Takahashi suene a jazz: Sonny Rollins, Duke Ellington, Curtis Muller. La timidez de Takahashi me gusta, a secas.

III

– No se envuelve para regalo hasta Navidad – dijo la muchacha amable y fría, cuando compré el libro para Maritza.
Entonces lo tuve ahí, cercano. Y no quiero que ella sepa que lo leí antes de dárselo, pero era muy tentador. Yo sólo quería escuchar el soundtrack de la soledad.

dom 8:33 p.m.

es la hora en que empiezo a escribir, mientras la lluvia salpica la ventana de falsas hojas.
pero adentro está seco. seco y oscuro. me mojo el pelo.
prendo la linterna de campamento. vivo en un campamento. vivo bien.
leo ese cuaderno que ahora alumbra la linterna.
abajo, alguien tira la puerta que la lluvia también salpica. hay un ruido.
el domingo es esto. y longana.

Imagen

Verde

Belén tiene como un pelo que sale en un chorro. Un chorro fuerte y desordenado. Belén es palma, es planta, es bonsai. Belén llegó a mi casa un miércoles. Y le pone un tono verdecito a todo esto. Verde que te quiero verde, como diría Federico.
Es un verde perenne, no como el de los árboles de la avenida, que amarillean la acera de hojas secas.
Eso venía pensando yo ahora, en la bici; el otoño y las hojas que sueltan árboles como ese que está en la avenida.
Tiene música eso que yo pensaba. Esta música.

Árboles raros por Carlos Varela. Jalisco Park. 1989.

Versiones

Te quedas escuchando, porque te suena eso que oyes. Antes se te había cruzado, de otra manera, otra síncopa quizás, otro arreglo, otra manera de poner la o las voces. Y reconoces que te gustó. Vuelves al original, lo repasas varias veces y de nuevo escuchas el cover. ¡Bien! dices, te gusta, te gusta mucho.
La recreación, la interpretación distinta de una canción, puede ser una nueva. Al menos eso me pasa con algunas versiones, como la de Jeffrey Gaines.

In your eyes by Jeffrey Gaines.