Pasando páginas

Todo eso que encierra la palabra venganza es lo primero que vemos en la película La tourneuse de pages de Denis Dercourt. Pero si miramos mejor, hay otras aristas, muy jugosas, que el director, las dos actrices principales y en especial, el fotógrafo Jérôme Peyrebrune nos ofrecen, en una pieza chiquita y al mismo tiempo elegante e inteligente.
El cine francés, en general, apuesta por lo que no se dice. Permite, a los que asistimos a sus entregas, un vuelo imaginativo notable, sin esos golpes bajos de manipulación que inmediatamente llevan las sensaciones por caminos más trillados. Sin embargo, en esta película, la cámara dice, es tendenciosa, es la que pone la densidad de las secuencias, la que marca lo enrarecido y perturbador que envuelve a esta historia; bien contada con muy pocos recursos y excelentes actuaciones. Y no nos empuja a los mismos trillos, por cierto.
Subyace, más allá de lo evidente, un retrato social que en primer plano dibuja a la envidia, a la intolerancia, a la diferencia de clases y a esa pose pública que algunas gentes sostienen para esconder sus propias miserias.
Una película recomendable. No para los grandes y aclamados festivales, ni premios de la Academia. Sólo para una velada, en casa, después de cenar y antes de la medianoche. Porque después, ya sabemos, nos convertimos en calabazas.

La tourneuse de pages de Denis Dercourt. 2006.

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